martes, 13 de abril de 2010

En estos últimos días dos publicaciones causaron controversias, opiniones y discusiones que diferían en todo momento. El diario Milenio el día 6 de abril publicó en primera plana el cuerpo de Paulette tal y como la encontraron después de varios días de investigación.
El caso de la niña se colocó en la agenda de los medios por dos semanas, por lo tanto la población estaba enterada de todo lo que ocurría durante la investigación. Y todo se transformó en un ir y venir de información, declaraciones y controversias. Por esta, razón ver en un periódico de tiraje nacional, por ultima vez el cadáver de una niña tan pequeña causó diferentes posturas.
Y pensando como director del diario yo, definitivamente, no publicaría esa imagen. Es claro que a la ciudadanía le gusta el morbo, pero creo que están más apegados a los sentimientos paternos y ver a una niña indefensa muerta cusa rechazo e incluso repulsión. El diario no se caracteriza por ser amarillista o sensacionalista, pero esta vez sí se le pasó la mono.
Como la revista Proceso publicó un reportaje titulado “En la guarida de ´El Mayo´ Zambada”, el primer encuentro periodístico con los verdaderos capos de la droga en México.
Ismael Zambada, mano derecha del jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín "el Chapo" Guzmán, dijo que teme ser encerrado y pensaría en quitarse la vida de ser capturado, según se citó en la entrevista con la revista Proceso.
Julio Scherer, el fundador de Proceso y autor de la entrevista, aparece en la portada de la publicación acompañado por un hombre que luce como Zambada, con bigote y una gorra de béisbol, contra un fondo de vegetación.
El capitulo de esta publicación se coló en todos los sitios de opinión, encaminados en la misma dirección, el rechazo de la entrevista y el poco valor periodístico del mismo. Aunque metiéndose de lleno al contenido la entrevista no tiene mayor relevancia, desde mi punto de vista, porque no comenta, ni aporta datos que resulten interesantes de un hombre como lo es Mario Zamabada, se queda en el límite de lo normal, en una simple charla, no profundiza en ningún tema y prefiere contestar con “de eso no quiero hablar”.
La revista es reconocida por el análisis político que realizan, por sus investigaciones profundas y credibilidad, pero ahora no fue la mejor decisión presentar un reportaje de este tipo porque al final el resultado periodístico no se concreta.

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